Nunca dejes de disfrutar cada momento.

 

Si bien, desde muy pequeñas se nos mencionaba que la infancia es una etapa de oro en la vida, en la que el transcurrir de los años se nos hace eterno y que lo único que deseamos es crecer para así lograr anticiparnos a los tiempos de la naturaleza. Pues sí, hay algo de verdad en eso (o mucha) pero también ese cuando nace ese instinto de rebeldía y la necesidad de empezar a ser consideradas como cosa seria está ahí.

Es cuando comienza uno de los momentos en los cuales se empieza a notar esa ansia de tomar un tiempo que no corresponde al nuestro, es precisamente cuando tomamos ciertos aspectos de personas más grandes que nos gustan, por ejemplo en actitudes, modas y actividades; mismas que se nos mencionan que son inapropiadas para nuestras edades pero por querer ser más “cool” las adoptamos de cualquier manera.

Esto a lo largo (por experiencia) se convierte en algo embarazoso, sobre todo si te descubren mientras estás en una triquiñuela para pasar por alguien más grande a tu edad, te dará un oso que recordarás por muchos años al principio con mucho rubor en el rostro y ya con el tiempo más como una anécdota que se quedará postrada en tu mente por mucho tiempo.

 

Una etapa donde es muy notable esto es  en la preadolescencia. Lo observamos en el momento que a unas les llega primero la pubertad que otras, por lo cual el decidir cuál o qué ropa nos va, como enfrentar una etapa en la cual aún estamos en la niñez más no nos sentimos tan bien de ser consideradas como tal pero tampoco estamos seguras de querer ya ser consideradas como todas una jóvenes, y porque no, todo el problema con la ropa empieza desde la base, sí con la ropa interior, porque quizá no hay un instructivo o manual de uso para la vida, por eso es vital comenzar a conocer qué prendas nos van mejor, cuales debemos usar o qué prendas podemos utilizar para vernos más grandes (al final del día se seguirá haciendo pero shhh…).

 

Por eso aquí te contaré con cuales prendas puedes seguir disfrutando lo que queda de tu niñez y saber tomar provecho de la situación cuando necesites sentir esa necesidad de querer resaltar que también deben empezar a considerarte una señorita.

 

Un bóxer, es perfecto para cada actividad que requieras movimiento o para esos días de mucho aire.

 

Un bikini, para comenzar a experimentar el cambio y reflejar más tu feminidad.

 

Un top con pads removibles para los momentos más inquietos y divertidos.

 

Y por último, el bra, una pieza de lencería que grita por sí sola el gran cambio para pasar a ser señorita.

 

Las prendas de lencería nos acompañarán a lo largo de la vida así que sintámonos libres de ser como queramos si tenemos la oportunidad, recuerda que solo vives una etapa a la vez.